domingo, 29 de julio de 2007

Prologo


TANGOTOKIO

by Waquero

William P. Blatty en su libro más aterrador, El Exorcista, narra de la siguiente manera: “Como el fugaz destello condenado de explosiones solares que solo impresionan borrosamente los ojos de los ciegos, el comienzo del horror pasó casi inadvertido...”

En una parte de Buenos Aires, en TangoTokio, pasan las sucesos más extraordinarios que puedas imaginarte, delante de ti. Ante tus propios ojos, pero...

El horror, la amistad, la muerte, el sexo, etc... La infinita gama de emociones humanas. Las indescriptibles palpitaciones que incluso algunos humanos transeúntes de la faz de esta tierra no alcanzan a vivir en su totalidad.

No es una dimensión distinta, no es un mundo paralelo, ni lo cubre una bruma siniestra ni ninguna de esas bobadas de ciencia ficción o de terror. Podrías verlas, si así lo quisieras, pero en lo común nadie quiere ver, ni oír, ni saber.

Por que si alguien tuviese la voluntad de percibirlo, advertiría un mundo al cual todos podrían anhelar y jamás obtener.

TangoTokio está en cada barrio, está en la misma dimensión negada de los ojos que no quieren ver a los indigentes tirados en las veredas, como esa orbe de islas individuales que es la calle Florida. Pero no creas que solo anida en “...las ávidas calles, - sino también - las calles desganadas del barrio casi invisibles de habituales...” (Como decía Jorge L. Borges) ellas tienen también el espectro de TangoTokio.

En Balbanera, TangoTokio, en un mundo bilingüe sin comunicación alguna de occidente a oriente y viceversa que se ocasiona en los autoservicios de comestibles.

TangoTokio coexiste en el barrio de Once, es vecino de la indiferencia de los que transgreden la ley y los que la dejan transgredir.

TangoTokio está, siempre estuvo, en San Telmo, la avenida Independencia, la calle Balcarce, que reúne algunos baluartes del circuito del tango y su decano el Bar Sur, en Balcarce y Estados Unidos desde 1967.

Plaza De Mayo, el centro de la plaza, la Casa Rosada, tan odiada y tan amada. Dar la vuelta, “el Bajo”, los cimientos de la Aduana de Taylor. Plaza de Mayo, otrora Plaza Mayor de la Santísima Trinidad idea del vasco Juan de Garay en 1580 junto al puerto de Santa Maria de los Buenos Ayres.

Todo esto es TangoTokio, solo una parte de Buenos Aires. Urbano, estimulante y apasionante. Además de tango, las más bellas mujeres, vinos, carnes, libros, discos, antigüedades y fútbol. Está TangoTokio. En cada uno de los barrios, por pocas cuadras o todo el barrio en si, está TangoTokio, a veces es solo una vereda o una casa o un pequeño kiosco. Pero no lo dudes es TangoTokio, allí presente.

Supongo que ya tu curiosidad está estimulada. Que ya desearías pasear por allí para tratar de encontrarlo. Conocer a los interpretes de estas historias que son tan reales como vos o como yo. Pero no creo que lo logres con facilidad...

Porque solo los elegidos viven allí infinidades de aventuras... O los que eligen su destino... O cuando ese dios ignoto llamado suerte, vicisitud, portento, o simplemente destino te elige a vos

Tal ves te cueste creerme. Tal ves tomés esto como una historia más, un cuento algo para leer y pasar un rato. Está bien, no te preocupes, es más seguro, más tranquilo... No... Yo no dije más cobarde. Vos lo pensaste... Y tal ves nunca lo intentes. Pero... Pero si alguna ves salís a buscar a los protagonistas de estas historias o más aún, tratar de vivir alguno de estos acontecimientos lo podrías lograr, con dificultad tal ves, pero podrías.

Pero te sugiero que no, por que luego de eso... Tu vida nunca sería la misma.

Estás advertido.

Curioso... Ahora está en tus manos. Ahora depende de vos. La elección, como esos momentos en que decidís si te das vuelta de golpe para saber si hay “algo” observando por tu espalda con una garra horripilante y peluda a punto de cerrarse sobre tu cuello y luego sonreís y descartas la idea con un movimiento leve de cabeza. Todo esto es una mera tontería. Como lo de ahora en más mirar tu barrio con nuevos ojos buscando señales de TangoTokio.

Oh, si... Una perfecta tontería.

Como mirar por sobre tu hombro en este mismo momento ¿no?

¿Por que no lo hiciste, no?

¿No miraste sobre tu hombro...?

¿No lo vas a hacer, verdad?

Que horrible sensación ¿verdad?

TangoTokio...